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Carta a los Reyes Magos



Queridos Reyes Magos:
Espero que os encontréis bien, ya repuestos del viaje a nuestras tierras y descansando del duro trabajo que se os amontona a primeros de cada enero. Creo que deberíais abrir un buzón para que nosotros, los niños, podamos expresar nuestras quejas o agradecimientos y contar nuestras impresiones una vez recibidos los regalos. Yo así lo voy a hacer para que cunda el ejemplo. Si necesitáis más pajes para atender la correspondencia, contratadlos y así bajará el paro que, según dice mi papá, es muy necesario que esto ocurra.
Pese a haber recibido muchísimos juguetes, no estoy contento porque creo que habéis sido muy injustos con la distribución de los mismos. Me explico, os habéis pasado conmigo, he recibido cantidad de regalos, tantos que ya no sabía a que atender. Me habéis echado en mi casa, en casa de mis abuelos paternos y maternos, en casa de mi tía soltera paterna Eufrasia, en casa de mi tía soltera materna Eduviges. Como no tienen niños os escriben para que me echéis también en sus casas. Mi mamá dice que no sabe donde colocará tanto juguete. Mi abuelo, ante tal montaña de regalos, refunfuña entre dientes una frase apenas inteligible, que yo no sé lo que significa: “Aquí sobra pan y falta hambre…”. Mi mamá, le mira con severidad y le reprende: ¡“Papá”!
Mi papá se pasó toda la mañana intentando montar los complicados mecanismos de los juguetes, dice que los suyos eran más sencillos y creativos, todo lo hacía él con la boca, pedorretas, voces, ¡Brrrrrum! ¡Brrrrum! ¡Piii! ¡Piii! ¡Chacachaca! ¡zas! ¡Catapumba! y todos esos ruidos que, según dice mi abuelito, se llaman onomatopéyicos. Las muñecas de mi hermana hablan por los codos con voz meliflua y empalagosa, te ponen la cabeza bomba. Estos juguetes lo hacen todo, sólo cabe mirarlos como pánfilos, por eso a los cinco minutos nos aburren. La play me gusta pero es un juego solitario, te aísla, no se juega con los amiguitos y yo quiero salir al parque para jugar en pandilla. Mis abuelitos dicen que para eso no había nada como una pistola de baquelita con mistos y jugar a vaqueros, ladrones y policías, ¡“Arriba las manos, quedas detenido”! ¡Bang, bang¡ ¡“Huyamos, llega el sheriff Mendoza Colt”! Pregunto a mis abuelos quien era el señor Mendoza y se miran compartiendo una sonrisa cómplice. Mi mamá dice que esos juegos eran violentos y bélicos. Pero mis abuelos son dos personas encantadoras, bondadosas, muy pacíficas y nada violentas. Creo que para violencia la que dan por la tele o muchos juegos de la play. Además, a mi amiguito Borjita le habéis traído una pistola ultrasónica y una espada laser de la Guerra de las Galaxias; en la peli, con una de esas, Darth Vader, padre de Luke Skywalker, le corta la mano a éste como si fuera de mantequilla, ¿Eso no es violencia?
Pero mis quejas vienen por otra causa. A mi vecino Juanito que, sinceramente, creo se ha portado mejor que yo, apenas le habéis traído juguetes. Sus ojos miran con asombro y tristeza la cantidad de cosas que me habéis echado a mí. ¿Por qué? No lo entiendo. Días antes de venir vosotros oí como su mamá le decía a la mía que su papá estaba en el paro, que sus abuelos tienen una exigua paga de jubilados y que los Reyes vendrían flojos. Y con mi corta edad, trato de entender algo que no entiendo. Si la familia de Juanito se encuentra en esa mala situación, se supone que deberíais haberle traído más juguetes y no ha sido así. Le pregunto a mi papá el porqué y titubea, luego me dice abrazándome: “hijo mío, ojalá tu sentido de la justicia siga por el camino que ha tomado”. Pero sigo sin entender.
No quiero cansaros mucho y ya me despido. Pero os ruego que el año que viene seáis más equitativos y justos en el reparto. Y una cosa, como venís de Oriente seguro pasaréis por los campos de refugiados que a veces veo en la tele. Deberíais dejar gran parte de vuestra carga a los niños que malviven en ellos. Llegaríais aquí más ligeros y a mi hermana y a mí no nos apabullaríais con tanto juguete.


12/01/2017 | José Lillo Galiani
 
     
 
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