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Tierras raras: ¿una amenaza para el agua y nuestra vida?



Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos que se encuentran dispersos por la corteza terrestre y están asociados a 3 minerales: bastnasita, monacita y la loparita. Estos elementos, muy escasos, son muy utilizados para la fabricación de altas tecnologías como ordenadores, televisores, sustancias fluorescentes, generadores eólicos o imanes para coches híbridos. Actualmente el 95% se extrae en China, debido a sus carencias en legislación medioambiental y laboral.
Desde 2013 se han otorgado 10 permisos de investigación en la provincia de Ciudad Real para poder determinar la concentración de monacita. Estos permisos afectan a las comarcas de La Mancha, Montes de Toledo, Campo de Calatrava y Campo de Montiel, y a los municipios de Navas de Estena, Valdepeñas, Moral de Calatrava, Alhambra, San Carlos del Valle, Membrilla, Manzanares, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva y Torre de Juan Abad, abarcando un total de 27.500 hectáreas. En estos dos últimos ya se ha comenzado el procedimiento para la concesión de su explotación.

“Rodajas de longaniza”

A la hora de solicitar los permisos ambientales, es una práctica muy común dentro de la industria minera la estrategia de dividir artificialmente un plan minero que afecta a una extensa área, como es este caso, en proyectos más pequeños que se van autorizando en secuencia cronológica. Así, el impacto de cada proyecto parcial parece reducido, pero el impacto conjunto es mucho mayor.
Hay cinco grandes problemas con estos proyectos. El agua es un bien escaso en nuestra zona. La empresa Quantum Minería S.L., sólo en su primer proyecto de explotación, ha calculado la utilización de 500.000-310.000 m3/año, tomándola directamente del Embalse de Mari Sánchez-Cabezuela, el cual abastece a unos 36.000 habitantes de la comarca del Campo de Montiel y, principalmente, Valdepeñas. Si tenemos en cuenta los 10 proyectos que ya han recibido permiso de investigación, el uso del agua cogida del pantano podría ser al menos diez veces esa cantidad.
¿Por qué este agua se tiene que utilizar para una actividad industrial de la que se beneficia una empresa, cuando su finalidad es para abastecimiento humano? ¿Por qué para esta industria y no para la agricultura? ¿Qué haremos en una época prolongada de sequía como la actual?
Otro dato preocupante es que la planta de tratamiento -la misma para los 10 proyectos- se encontrará a 8 kms del Embalse de la Cabezuela. Lo que quiere decir que los almacenajes de aguas desechadas tras haber estado en contacto con los minerales estarán también a apenas 8 kms del pantano. Existe un riesgo de contaminación química y radioactiva del embalse que abastece a toda Valdepeñas, bien por tratamiento rutinario o por una fuga accidental. Es algo preocupante.
No menos importante es el hecho de que nuestra industria vitivinícola necesita cantidades importantes de agua para sus bodegas. Una contaminación de esta agua podría tener una repercusión directa en la fabricación de los vinos y consecuencias incalculables para su calidad y fama.

Salud

Los minerales que encontramos en los yacimientos son principalmente monacita gris y monacita amarilla, asociados a los elementos radiactivos de torio y uranio. Ambos minerales pueden tener niveles típicos de radiación de entre un 6% y un 12 % para la monacita gris y de hasta el 25% para la monacita amarilla, aunque los promotores del proyecto (la parte interesada) dicen que en este caso unas muestras cogidas al azar indican una radiactividad de sólo 0,2%. De cualquier modo, esta radiactividad puede ser trasportada en las partículas aéreas de las nubes de polvo que se crean en los yacimientos y la planta de tratamiento, afectando, sin duda, a las poblaciones y cultivos cercanos, pero también más lejanos en situaciones de vientos fuertes.
El municipio de Valdepeñas, por ejemplo, está a 10 kms escasos del primer proyecto de explotación y está en el centro dentro de otros proyectos como Rematamulas 2 y Los Bailones. ¿Por qué tenemos que exponernos a este tipo de polvo radiactivo?
El paisaje de la zona es envidiable, una con un valor incalculable. El primer proyecto de explotación se encuentra en una zona de importancia del buitre negro, el águila imperial ibérica y el lince ibérico.
Según el Catálogo Español de Especies Amenazadas y el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla La Mancha, el buitre negro está catalogado como vulnerable y el águila imperial ibérica y el lince ibérico catalogado como en peligro de extinción. ¿Cómo afectará a estas especies? ¿Se sabe si la mina destrozará yacimientos de otro tipo, como los arqueológicos?

Riesgo de nuestro modelo socioeconómico

Esta actividad puede suponer un grave riesgo para el modelo socioeconómico de la comarca de Valdepeñas, la cual asienta su economía en la agricultura y una industria transformadora que produce vinos y aceites con una alta calidad y con sus propias denominaciones de origen, lo que supone un valor añadido a estos productos. Esta imagen de calidad se puede ver afectada por el establecimiento de una industria extractiva que está considerada muy contaminante debido a minas como la de Baotou en China, donde los habitantes han tenido que ser evacuados por las serias consecuencias de las minas a la salud, o de Mountain Pass en Estados Unidos donde hubo una fuga de agua radiocativa que provocó su cierre, aunque ha vuelto a ser abierta recientemente.
Esta es la imagen que vamos a transmitir al mundo y no la de una zona que conserva un patrimonio cultural, natural y enológico basado en una tradición que se ha transmitido durante generaciones, y que puede desaparecer por una actividad que va a enriquecer a unos pocos y a durar 10 años, según el proyecto de explotación presentado por la empresa.
Y después de esos 10 años, con la tierra deteriorada ¿qué vamos a hacer? ¿vamos a poner en riesgo un modelo socioeconómico tradicional, sólo por lo que una empresa nos promete? ¿Qué nos promete?

Sin consulta a la población

Surgen muchas preguntas ¿Quién informa de este cambio? ¿Quién ha consultado si este modelo de desarrollo es el que nuestras gentes, nuestra tierra quiere? Desde el año 2013 ninguno de los 10 proyectos de investigación ha sido sometido al procedimiento reglado de evaluación de impacto ambiental.
Desde Podemos Valdepeñas consideramos imprescindible mayor transparencia y participación de la ciudadanía en las decisiones que afectan a nuestro futuro; no un futuro que dure sólo diez años, sino el futuro de esta tierra, que se quedará cuando la empresa se vaya, incluso cuando nosotros muramos y que heredaran nuevas generaciones, a las que no tenemos la oportunidad de preguntar.


12/01/2016 | Podemos Valdepeñas
 
     
 
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