http://www.corcovo.com/
    jaraiz.net  |  Noticias  |  Opinión
 
 
  Portada  
  Noticias  
      Valdepeñas  
      Manzanares  
      Comarca  
      Cultura  
      Deportes  
      Opinión  
      El Comentario  
      Provincia/Región  
  El comentario  
  Emprendedores  
  Encuestas  
  Enlaces  
  Contacto  
  Crónicas Plenarias  
 
Frankenstein Nicolás



Tiene el pequeño Nicolás cierto parecido con Oscar Wilde, ambos con sus caras derretidas. Más aún, el pequeño Nicolás se erige en el particular Retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde, 1890) para una España deforme y esperpéntica gracias a su propia picaresca. La representación gráfica de España ya no es El Caballero de la mano en el pecho, sino la cara boba del pequeño Nicolás. No se entiende bien la sorpresa por su puesta en escena. Las Administraciones Públicas están plagadas de pequeños Nicolás que deambulan de despacho en despacho. Zascandiles que aporrean puertas de atrás y mercaderes de contratos y contactos. La figura del “hombre de los contactos” está muy manida. ¿Quién no ha visto a un hombre que no es nada salvo los contactos que dice tener? Los políticos se rinden ante el hombre-contacto.
El principal rasgo de credibilidad del pequeño Nicolás no radica en si dice la verdad o no. El asunto es más grave si se entiende que el pequeño Nicolás es alarmantemente creíble por su vocabulario, sus maneras y su estar. Si tiene tan interiorizados los términos propios de la alta política es porque los ha escuchado en innumerables ocasiones. Tanto ha oído Fran Nicolás las mismas cantinelas del poder que las ha hecho suyas. Y si ha oído y visto las maneras del poder es porque ha estado allí. Y si estuvo allí es porque le dejaron entrar o, peor aún, porque lo llamaron.
Fran Nicolás ha mimetizado a la perfección esos pequeños gallos de la voz de José María Aznar y que es un habla característico de esa facción de la derecha. La mirada fija y sutilmente sinvergüenza de Frankenstein Nicolás es la misma que interpretan los altos mandos de su partido y, por ende, la misma mirada que imitan los bajos mandos de ese mismo partido. El discurso de Frankenstein Nicolás está tan perfectamente construido como lo haría un encorbatado señor de derechas. Demasiadas horas con ellos; muchos desayunos con ellos, muchas cenas y post cenas con ellos. Ellos le abrieron paso a su propio Frankenstein Nicolás porque ellos mismos lo fabricaron y recompusieron con piezas de deshecho y remiendos de espía.
Esta caricatura de Dorian Gray es un bufón en la corte del Partido Popular. El bufón que hay en todos los partidos políticos y demás colectivos que organizan grandes intereses sociales. Parece que Frankenstein Nicolás ha estado escuchando a sus reyezuelos durante horas y horas para absorber y vampirizar sus ademanes. Y después de horas de observación y servilismo el bufón grabó las risotadas borrachas en la intimidad de los pretendidos caballeros. El bufón hacía el payaso mientras recogía en sus archivos esas otras payasadas que vomitaban sus mandamases espectadores. ¿De qué se extrañan? Ellos le abrieron la puerta y de ellos aprendió sus prácticas. Esta persona es un Frankenstein patético cuya media verdad todos temen y por eso le niegan.


10/12/2014 | Aurora Gómez Campos
 
     
joroba.es | programacion web