http://www.corcovo.com/
    jaraiz.net  |  Noticias  |  Opinión
 
 
  Portada  
  Noticias  
      Valdepeñas  
      Manzanares  
      Comarca  
      Cultura  
      Deportes  
      Opinión  
      El Comentario  
      Provincia/Región  
  El comentario  
  Emprendedores  
  Encuestas  
  Enlaces  
  Contacto  
  Crónicas Plenarias  
 
Ya nadie ríe en Río



“Y la ciudad que albergará los juegos olímpicos del 2016 es… ¡Río de Janeiro!”. Brasil estalló. Ante las cámaras, los representantes brasileños tan pulcramente trajeados, saltaban extasiados, Pelé “O rei” lloraba como un crío y Lula da Silva, su presidente, miraba al cielo como dando las gracias a Dios por tan ansiado galardón. Los medios de comunicación conectaron en directo con la playa de Copacabana, donde la gente celebraba con locura desatada la elección de su país, bailando el mambo al loco compás de las maracas sobre la fina y blanca arena. Todo Brasil era un clamor… ¿o no? Lo más probable es que, de manera paralela a la gala de elección del COI, más de un negocio ilícito se estaría llevando a cabo, y algún que otro brasileño inocente estaría probando el sabor de la muerte a manos de la mafia del narcotráfico brasilero.

En la última semana (tan solo 7 días), la insigne ciudad carioca ha sido testigo de 42 asesinatos, que no muertes a secas. ¿Saben qué es lo peor? Que este dato se queda pequeño al lado de las 7.089 personas asesinadas que la Secretaría de Seguridad del Estado certificó el pasado año. Con ayuda de la calculadora, nos salen unos 20 homicidios diarios. Es más, al seguir ahondando en el negro vertedero de los archivos brasileños, uno descubre otra referencia para el olvido, o para recuerdo y su correspondiente escarmiento: según la Policía Civil, el número total de desaparecidos entre los años 1993 y 2007 asciende a 25.025 personas. ¿Dónde están todos esos ciudadanos, algunos libres, y puede que otros convictos? Nadie lo sabe, y lo que es peor, por su propio bien a nadie le interesa saberlo. ¿Qué vienen a decirnos estos datos? Pues que esta semana ha sido “más tranquilita de lo normal” (resulta macabro), y que a los interesados votantes del COI les pudo esa imagen fiestera y alegre que Lula quiso dar a entender en su presentación olímpica, que tan lejos está de la realidad actual.

Y el epicentro de todo este desastre, la “zona cero” de la masacre brasilera, son las favelas. Existen unas 700 en toda la ciudad, y resultan ser la viva representación del infierno, donde las duras marcas de las balas se cuentan por millones, y los cuerpos sin vida se recogen despreocupadamente de las calles, como una inmundicia más. Muchos de los niños que allí habitan se preguntan aun con un ápice de inocencia dónde está la policía, por qué no les ayudan. Otros, que dejaron de ser niños para convertirse en cadáveres andantes de infancia arrancada y de alma corrupta, ya lo saben. La realidad es que la policía carioca está tan podrida como los propios narcotraficantes, o incluso más. Un millar de personas cayeron bajo su fuego el último año. ¿Cuántas de ellas eran inocentes? Quien sabe. Sus rifles no entienden de honestidad. Las balas son disparadas contra hombre, mujer, niño o anciano. Todo aquel que no les soborne se convierte en sospechoso, esa es su mentalidad, y de esta manera nadie está a salvo en Río.

Y la pregunta es, ¿estarán a salvo la ingente cantidad de turistas que, dentro de unos años, visitará la “cidade maravilhosa” para presenciar semejante espectáculo deportivo? El Instituto de Seguridad brasileño ha contabilizado más de 700 balas perdidas en lo que llevamos de año, que han quitado la vida a unas 60 personas, estas sí, totalmente inocentes. No tenían culpa alguna, su único delito fue aparecer en un lugar inadecuado en un mal momento. Fueron por ello condenados a muerte, y podemos estar seguros de que sus ejecutores no sintieron remordimiento alguno al apretar el gatillo, ni al contemplar como una persona inocente se desangraba en el suelo por su falta de puntería.

Con los datos sobre la mesa, solo debemos plantearnos una cosa: ¿Es realmente una buena idea que una ciudad corrompida por las drogas e infestada por corruptos, drogadictos y asesinos albergue unos Juegos Olímpicos? Desde el COI “se mostró su descontento” por el “mal perder” de España ante los brasileños. Pues sí señores, no supimos perder, pero las quejas las mueve ya más la preocupación que la rabia del perdedor.

¿Qué va ha hacer pues, señor Lula de Silva, en estos 6 años que restan para el evento? Esperamos que algo tan radical como beneficioso, porque de no ser así ni el mismo “Cristo Redentor” podría salvar los juegos de 2016. Y es que ya nadie ríe en Río de Janeiro. Hay quien muere de risa sí, pero no por felicidad, si no al ver como sus apestosos negocios destructores de vidas fructifican con impunidad. Desgraciadamente, hoy por hoy en Río de Janeiro, quien se merece reír, tan solo llora. Ya no hay tiempo para celebrar nada en la ciudad carioca, están demasiado ocupados esquivando las balas.


29/10/2009 | Fernando Muñoz Laguna
 
     
joroba.es | programacion web