http://www.corcovo.com/
    jaraiz.net  |  Noticias  |  Opinión
 
 
  Portada  
  Noticias  
      Valdepeñas  
      Manzanares  
      Comarca  
      Cultura  
      Deportes  
      Opinión  
      El Comentario  
      Provincia/Región  
  El comentario  
  Emprendedores  
  Encuestas  
  Enlaces  
  Contacto  
  Crónicas Plenarias  
 
El europeísmo



Se ha producido en los últimos años un enfriamiento colectivo en cuanto a la concepción de Europa. La corriente del escepticismo va ganando terreno peligrosamente.


De aquella añorada época en la que dirigentes como Helmut Koll, Jacques Delors, François Mitterrand o el mismo Felipe González, por citar a los más destacados, dieron un impulso al concepto de una Europa unida, hemos pasado a un escepticismo inexplicable. Es cierto que la propia sociedad tiene una responsabilidad. Es cierto que la misma sociedad empuja hacia corrientes de interés y modernidad. Pero no es menos cierto que esa sociedad está movida por líderes que saben impulsar. Y sobre todo que saben explicar. Antes hemos citado a conservadores y socialdemócratas, pero predominaban los segundos. Ahora, en los arranques del siglo XXI predominan en Europa los primeros. ¿Podría estar ahí la causa de ese escepticismo?

Parece que los socialdemócratas progresistas tuvieron una visión adelantada hacia un futuro en el que los intereses y las soluciones vendrían más por la globalización que por los localismos. Parece que los liberales conservadores priorizan más los sentimientos nacionalistas que las tendencias y los problemas de un mundo global. Porque, ¿cómo se explica que en medio de la globalización tengamos menos Europa? ¿quién puede explicarnos que a los problemas globales presentemos soluciones localistas? ¿qué sentido tiene una campaña de descalificaciones partidistas en vez de una campaña explicando lo que significa Europa? ¿cómo es posible que ante la elección de un parlamento de orden superior, se piense más en el relanzamiento de un líder debilitado? Sólo tiene una explicación: Europa nos importa un bledo; nos preocupa más alcanzar el poder en nuestra nación.

La sociedad no es consciente de que con menos Europa, siempre tendremos menos España. Que la sociedad vea más el problema de su casa que los problemas generalizados, es comprensible. Pero que haya líderes que les preocupe más el problema de su casa que la construcción europea es inconcebible. ¿Y cómo justifican esta incongruencia? Acusando al Gobierno de la nación de ser la causa de los males de la crisis. Y lo que es aún más impresentable: exigiendo que el Gobierno tome medidas para la solución de estos males.

A estos señores hay que decirles con toda claridad, y desde el convencimiento más profundo, que los problemas de España no se pueden solucionar con medidas localistas. Tenemos todos que aportar nuestro grano de arena a la construcción de una entidad supranacional que resuelva de forma global, un problema que es global. ¿Tenemos problemas en nuestra casa? SÍ. ¿Estamos obligados a poner coto a ellos? SÍ. Pero sin estructuras más universalizadas no tenemos nada que hacer. Obama ha tenido la grandeza de reconocer que sin Europa, los estados Unidos no pueden hacer frente a los problemas actuales. Y mientras tanto en Europa, todavía quedan algunos partidos resolviendo sus problemas internos. Hoy estamos inmersos en un camino sin retorno. Ya no se puede volver atrás. O sí, o sí. O fortalecemos Europa, o los países que la integramos estaremos cada vez más debilitados.


18/06/2009 | Julio García-Casarrubios Sáinz
 
     
joroba.es | programacion web