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En recuerdo de Juan Fernández Alberro
* Aunque me leas desde el cielo


Tras la vuelta de tu cremación en el cementerio de la Almudena de Madrid, y nada más llegar, me atraca como siempre tu amigo Ángel López, para que te dedique unas líneas en el Semanario Jaraiz. Y aunque tengo los ánimos están por los suelos, en esta ocasión no puedo negarme a ello.
Y estoy convencido que estés donde estés, estarás leyendo lo que te escribo, al igual que todas las semanas leías puntualmente el Semanario Jaraiz que recibías en tu domicilio madrileño.
Naciste un 11 de octubre de 1940, en nuestro querido pueblo de Valdepeñas.
Fuiste el menor de siete hermanos, y como tal el niño mimado de la casa.
Ya cuando tenías tres años engatusabas a mi padre para que te llevara al ver el fútbol, en el antiguo campo de deportes José Antonio Elola, y estuviste dándole la lata hasta después de casado y con hijos mayores, yendo a mi casa cada navidad para pedirle el aguinaldo. Genio y figura.
Llegaste a la juventud y se despertó en ti el sentimiento cofrade. Con tus compañeros de instituto reorganizasteis la Cofradía de Jesús Caído.
Esa Cofradía que has llevado en tu corazón hasta tus últimos días, pues, aunque te marchaste de Valdepeñas a Madrid hace ya muchos años por motivos laborales, todos los Viernes Santo aquí estabas con tu mujer e hijos para realizar la estación de penitencia.
Y llegaron los achaques de la edad y ya no pudiste procesionar, pero no te olvidaste nunca de ella, pues todos los Viernes Santo, estuvieses donde estuvieses, me llamabas a la hora de la comida, para que te diera la crónica de la misma.
Y como no recordar la última vez que tuviste la oportunidad de presenciar nuestra procesión en el año 2014, cuando me dijiste que se te saltaron las lágrimas de la emoción, al verla después de tantos años. Y como te tuve que dar un pendrive lleno de mis fotos realizadas con mi estrenada cámara, de todas las procesiones de nuestra Semana Santa de ese año, por que te gustaron mucho y te las querías llevar a Madrid.
El pasado 17 de noviembre de 2018, en la pequeña capilla del Crematorio Municipal de Nuestra Señora de la Almudena de la capital de España, en la homilía y posterior responso, el sacerdote nos indicaba, que a cada uno de nosotros Juan nos había dado o aportado algo, y que debíamos dar gracias a Dios por ello.
Yo doy gracias a Dios, además de muchas cosas más, por haberme transmitido tu sentimiento y pasión cofrade, cuando hace 50 años nos diste de alta en nuestra querida cofradía de Jesús Caído a mi hermano y a mí. Y parece que la semilla que sembraste en mi, en el mes de abril de 1968, dio pronto sus frutos, y aquí sigo todavía en el cargo de tesorero, hasta que la cabeza y el cuerpo aguanten.
Me afloran ahora todos esos recuerdos, como flashes de películas en blanco y negro, de todos esos momentos compartidos contigo: tu dormitorio en la casa de los abuelos con las paredes llenas de banderines; cuando nos llevaste de niños a comprar nuestro primer belén (que aun conservo) a la tienda de Amparo Salmerón de la calle Real; cuando fuimos a la sastrería de Patricio para hacernos las túnicas; cuando por primera vez subí al metro en Madrid; cuando me llevaste al partido final de copa Ath. Bilbao-Castellón en el Calderón; cuando te ibas a estudiar a Madrid los domingos por la tarde y te acompañábamos a la Sepulvedana en la que el chofer Manolo estaba listo para partir; y como no esos refrescos y raciones de los bares de tu querido barrio de La Elipa.
Gran aficionado y peñista taurino, no te perdías ninguna feria de San Isidro. Y cuanto te gustaba el arte del “El Niño de la Capea”.
Pero ante todo fuiste una gran persona, y dabas a los que te rodeaban toda tu amistad y cariño.
Estoy convencido que Jesús Despojado de sus Vestiduras, al que ibas a buscar para después portar en andas en la mañana de Viernes Santo, y por la intercesión de la Santísima Virgen de la Esperanza, te habrán acogido en su seno.
Descansa en paz, y hasta pronto (si Dios lo quiere) tío Juanito.
Mi más sentido pésame para mi tía Maria del Pilar, mis primos María del Pilar y Juan, y demás familia y amigos que tanto te querían, y que nunca te olvidaran.

ROBERTO MUÑOZ FERNÁNDEZ


20/11/2018 | ROBERTO MUÑOZ FERNÁNDEZ
 
     
 
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