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Quim Torra: como una folklórica



“El proyecto de la libertad de Cataluña tiene que basarse en el patriotismo, en las prioridades, en la urgencia nacional” escribió Joaquín Torra en el El Matí Digital en 2010. El mismo ardor patriótico que Marujita Díaz quien, bastante más jaranera que Quim, cantaba: “Banderita tú eres roja, banderita tú eres gualda, llevas sangre, llevas oro en el fondo de tu alma”, vistoso pasodoble de la zarzuela Las Corsarias del maestro Francisco Alonso. Lo peor de Joaquim Torra no es el racismo catalán tan provinciano y previsible, sino su histeria patriótica. En algún foro se define al indefinible Joaquim Torra como un “independentista emocional”, forma fina y elegante de aludir a la histeria que ejerce. Es esa histeria tan familiar que proviene de quienes revisten sus argumentos de lógica y racionalismo resultando que sus palabras nacen de un pozo de bilis negra. Quim padece la histeria inherente al patriotismo sanguinolento que corre por las venas de los nacionalismos, el mismo picor salvaje y libertario que sufría Aurora Bautista interpretando a Agustina de Aragón (Juan de Orduña, 1950). En la escena de máxima exaltación patriótica aparece Agustina de Aragón toda desmoñada, antorcha en ristre, ante un “cañón desamparado”, gritándoles a los franceses “¡Cobardes!, ¡asesinos! ¡No, no venceréis nunca! ¡Nunca entraréis en Zaragoza!” Debe ser que los franceses se esperaron a ver qué decía aquella señora antes de encender la mecha del cañón, o que se asombraran de que el cañón tuviera tan poquito retroceso a tenor de la pobre explosión posterior. “Tengo bastante con la voluntad de construir el Estat catalá. (…) No hay camino para la independencia, la independencia es el camino” Esto lo dijo Joaquim Torra en marzo de 2012, ignorándose si en el Matí Digital le pusieron un bello amanecer como ilustración del artículo. Y continuaba Marujita Díaz cantando henchida de gloria: “como el vino de Jeréz y el vinillo de Rioja, son los colores que tiene la banderita española” Sucede que la histeria patriótica se retroalimenta con los consabidos y eficaces mecanismos de las frases simples, la vulgarización de la ideología, la música manida. Pero lo peor de esa histeria disfrazada de pensamiento político es la entrega de la propia persona a la causa. Porque cuando se trata de nacionalismo la causa está vacía y hueca, se trata de una lucha por la nada en la que se entrega todo. “Tratándose de las cosas de Cataluña, no tomo nunca precauciones”, dice Quim citando a un amigo suyo que también es guay. El éxtasis lo alcanzó Quim cuando confesó en Twiter: “He decidido que sólo me interesa la independencia de mi país y que no puedo confiar en nadie que no lo tenga como prioridad para mañana a las ocho de la mañana” Y es que, usando sus mismos términos, es evidente que hay algo freudiano en Quim Torra que resulta peligrosamente conocido, una sacudida en su ADN que le provoca que solo quiera que le entierren con la bandera de España, como a la folklórica.


Abogada
elveladordeaurora.blogspot.com.es


30/05/2018 | Aurora Gómez Campos
 
     
 
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