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Dionisio Cañas y su



Qué decir sobre Dionisio Cañas ahora. Sería aburrido y rutinario desgranar aquí su trayectoria o describir el largo currículo del poeta de Tomelloso. Casi todos saben ya de su largo periplo de más de treinta años como docente en la ciudad de Nueva York. Tampoco vendría a cuento publicitar sus libros de poesía y ensayo. Todos esos datos y gracias a las tecnologías actuales los pueden comprobar o conseguir cualquier interesado por la vida y obra de este poeta-artista manchego.
Sin embargo, en la actualidad, y refiriéndonos al personaje público que es, bien pudiéramos compararlo con el héroe de la Odisea. Como Ulises, él ha vuelto a su Ítaca particular. Ha regresado a su Tomelloso natal para confundirse con el paisanaje, para compartir obra y experiencias con sus vecinos. Porque desde hace tiempo algunos elementos de sus trabajos actuales van más allá de la individualidad y quieren o pretenden ser compartidos y participativos.
Dionisio entre otros proyectos lleva un tiempo enfrascado en una idea que se llama "Acción Rural", el germen o el punto de partida para concienciar sobre el entorno, creando arte para denunciar, para transformar el paisaje, para llamar la atención, en definitiva para provocar.
En todas las grandes ciudades del mundo hay movimientos culturales y artísticos elaborados por creadores anónimos, los grafiteros, por ejemplo, son en esencia los decoradores de la ciudad. Aquí, en nuestro país tenemos además artistas de reconocido prestigio que se han ocupado de integrar sus creaciones en el paisaje. El exponente más claro en cuanto a escultura se refiere lo tenemos en Eduardo Chillida, y luego dos grandes nombres que han realizado gran parte de su trabajo creador en espacios naturales, me refiero al canario César Manrique y al vasco Agustín Ibarrola.
Si en algún momento alguien insinúa comparar su proyecto con esos grandes nombres, él recurre a su humildad para confesar que simplemente es un campesino que piensa. Pero a pesar de que su idea está al inicio de una larga andadura, ésta tiene muchas connotaciones parecidas con las actuaciones de los anteriores famosos nombres referidos. Además tiene el hándicap añadido de la dificultad que supone crear arte en el páramo manchego, donde el horizonte apenas tiene límites, donde la inmensidad de la llanura fagocita cualquier elemento discordante.
Dionisio, que es hombre de su tiempo, no reniega de las nuevas formas de comunicación y es muy activo en determinadas redes sociales, por eso, aunque su actividad en "Acción Rural" apenas sea un embrión, consigue que cualquier nueva actuación sea transmitida inmediatamente a todo el entorno de interesados y amigos de los que goza el artista manchego. De las imágenes y de las fotografías que pululan por la Red surgen los comentarios, porque el creador reflexiona en voz alta sobre colores y matices, de cómo se adecua poco a poco su trabajo en el tiempo y en el espacio. A su vez le llegan elogios o críticas que permiten ver y participar en la evolución más allá del resultado final para terminar tan interesante y rara idea, que puede gustar o no, pero que no es lo más importante, porque lo más significativo es actuar.
Decía otro manchego de reconocido prestigio como es Paco Nieva que en el arte lo importante es ser el primero en desarrollar una idea, un concepto. Él con sus dibujos del Caos logró integrarse en las vanguardias artísticas de aquel momento.
Me repito alabando los dripings de Jackson Pollock exhibidos en el MOMA de Nueva York. Esos chorreados de colores los puede hacer cualquiera ahora conociendo la técnica y los resultados que deparan, pero copiar no sirve ni justifica la primicia que supone la idea creadora.
Por eso quién es capaz de cuestionar esos dos paralelepípedos construidos con perfiles metálicos y rejilla adosados a un muro de piedra, dos contenedores que recogen toda la basura y los desechos recogidos en los quiñones, en los vertederos incontrolados. Latas, plásticos, envases de todo tipo de formas y colores se aprietan y se ordenan en esos espacios tan insólitos, tan irreverentes con el medio. Enseguida nos viene a la mente el efecto provocador de su imagen, su llamada de atención sobre el atentado ecológico que supone esparcir la basura en campos y caminos de los muchos descerebrados y de la incívica conducta. Algunos opinaran que esos dos extraños recipientes de residuos desentonan en el paisaje, tal vez, pero indudablemente inducen a pensar, ese es su objetivo.
Otro caso diferente es la "casa del amigo" un habitáculo construido con bloques prefabricados de cemento, una caseta práctica pero que arquitectónicamente deja mucho que desear. La actuación en este caso es diferente, pintarla de colores, ordenarlos en una anarquía de matices buscando paralelismos entre la luz de la llanura y los tonos, repensar otros materiales que se adecuen a las diferentes estaciones. Un proyecto que aparentemente es simple o el resultado puede parecerlo y que sin embargo para el artista puede tener una enorme complejidad, no en su realización, sino en su concepción.
Pero el efecto viene a ser el mismo, provocar, denunciar, llamar la atención en un paraje más o menos desolado, un elemento diferente o discordante que rompe la rutina del paisaje.
Seguramente algún que otro visitante se acercará a las tierras de Tomelloso para conocer al poeta-artista para beber de sus versos, para conocer esa construcción tan típica como es el bombo y que él ha rehabilitado y reivindicado, apenas nadie se acercará a ver estas obras tan futuristas como extravagantes en apariencia, sin embargo el tiempo determinará toda su proyección. En palabras llanas..."todo se andará"




28/12/2015 | Rafael Toledo Díaz
 
     
 
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