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Hidalgos del Campo de Montiel en la época de Cervantes
Los Ballesteros y Saavedra


Es el particular homenaje al cuarto centenario de la segunda parte del Quijote del historiador Javier Campos Fdez. de Sevilla que hace a la figura soñada de don Quijote y a los Ballesteros Saavedra que vivieron de verdad en este suelo del Campo de Montiel y cruzaron muchas veces por su campo y sus pueblos.
Para Javier Campos Fernández de Sevilla (OSA), autor del libro (abril 2015) que lleva por título el encabezamiento de este escrito, -si don Alonso Quijano era simbólico o fue trasunto de un personaje real que conoció Cervantes en su ir y venir de la Corte a Sevilla, pasando por los pueblos de la Mancha, importa detenerse en estos hidalgos reales del Campo de Montiel que fue el lugar querido expresamente por don Miguel para que el héroe de su novela comenzase aquí las aventuras de su historia-. Es su presentación y motivos para esta publicación.
Tras su presentación y motivos para su estudio, analiza El antiguo y conocido Campo de Montiel. La comarca del Campo de Montiel está dentro del país manchego, aunque posee características propias y peculiaridades específicas, diferenciándose de otras comarcas limítrofes. Es un espacio por el que cruzaban hombres, ideas y mercancías. -Volver a poseer ahora el conocimiento de ese pasado, reivindicando la importancia que tuvo su situación, no solo deber ser intento de recuperar la dignidad histórica perdida, sino que también tiene que ser el comienzo de nuevas estrategias de actuación presente, para preparar el inmediato mañana-. Así nos alertaba en 1999 Campos en el prólogo del libro Don Quijote por el Campo de Montiel (como debe ser) de J. Rodríguez Castillo. Reafirmándose actualmente de que el tiempo ha transcurrido y todo parece desesperadamente quieto.
¿A qué Campo de Montiel se refiere el autor?. Para el historiador de este estudio,- transcriptor especializado y estudioso deI Quinientos-, dos documentos son de vital importancia para comprender la complejidad geohistórica y político-administrativa que ha sufrido el Partido, Tierra y Campo de Montiel. Documentos coetáneos a los días de Cervantes, y por tanto, la división y pertenencia que él conoció. Se refiere a Las Relaciones Topográficas de Felipe II, que cuentan lo que Cervantes vio en su cruzar y vivir en esta tierra. Ambiente de un ser y de un existir real que, posteriormente, se incorporaron a las páginas de la obra literaria con valor y entidad propia. Al estudiar esta época conocemos la Relación de Villanueva de los Infantes donde se incluye al final un mapa en folio del Campo de Montiel, una auténtica joya, porque sólo con otro mapa de Pastrana y su tierra, son las ilustraciones de tipo cartográfico contenidas en los códices originales. Según el mapa, veintitrés son los pueblos que integran el Campo de Montiel: Albaladejo, Alcubillas, Alhambra, Almedina, Cañamares, Carrizosa, Castellar de Santiago, Cózar, Fuenllana, Membrilla, Montiel, Ossa de Montiel, Puebla del Príncipe, Ruidera, Santa Cruz de los Cañamos, La Solana, Terrinches, Torre de Juan Abad, Torrenueva, Torres, Villahermosa, Villamanrique y Villanueva de los Infantes .
Aclara Campos como en el siglo XIX se incluyeron indebidamente dos pueblos de Jaén al Campo de Montiel (Beas y Chiclana) y agregaron a éste partido otras trece localidades, basándose en que eran jurisdicción de la Orden de Santiago: Altillo, Campo de Criptana, Socuéllamos, Tomelloso, Hinojoso de la Orden, Horcajo de las Torres, Santa María de los Llanos, Villamayor de Santiago, Cabeza Mesada, Miguel Esteban, Quintanar de La Orden, El Toboso, Villanueva de Alcardete. Pueblos que no estaban integrados en el Campo de Montiel. Una prueba contemporánea es el hecho de que no exista Relación en ninguno de estos pueblos, puesto que las hay de todos los demás y cuesta admitir que el Gobernador del Partido, no hubiese urgido el cumplimiento de la orden real.
Una vez analizado el espacio el autor se adentra en la visión de los hidalgos en el Quijote y los hidalgos del Campo de Montiel. A fines del S. XVI, hidalgo es el que tiene solar y linaje conocido. Para acceder a esta clase social existían dos vías: el linaje (hidalgo de ejecutoria y/o de privilegio por concesión real) o la fortuna (hidalguía de privilegio por compra), con el paso del tiempo la forma de acceder se fue ampliando. Sin olvidar que el término de linaje y nobleza se refiere a la honra, respeto y estimación que gozaba una persona o familia determinada por la forma de ser y actuar en un pueblo. El héroe de la novela es un miembro de este grupo social y Cervantes trata la hidalguía y el mundo de los hidalgos de manera auténtica. No es casualidad ni mera descripción literaria lo que dice o pone en boca de sus personajes, está escrito intencionadamente. Campos muestra a través del Quijote las situaciones y escenarios en los que Cervantes refleja la condición de hidalgo. Los cuales fuera por conveniencia literaria o por razones personales fija el comienzo del Quijote en un espacio geográfico real de la Mancha aunque deliberadamente oculte el nombre del lugar y se recrea en afirmar que el ingenioso hidalgo “comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel” ratificando a renglón seguido que “y era verdad que por él caminaba”. En el Campo de Montiel nos encontramos con que era lugar de residencia de hidalgos. Por donde dentro del cual un día caluroso de julio, de madrugada salió a recorrer aquella ancha y espaciosa tierra el ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha “el más valiente caballero que de muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos (prólogo)”.
Durante siglos la familia Ballesteros y Saavedra desarrolló una destacada vida social, política y económica en el Campo de Montiel –Almedina, Fuenllana, Membrilla, la Solana, Villahermosa, Villanueva de los Infantes…-, ocupando los puestos de regidores, depositarios generales, familiares del Santo Oficio y vistiendo los hábitos de la Ordenes Militares, desempeñando cargos en la milicia, tuvieron buena formación intelectual, cultivaron las letras. Existen varias obras con la genealogía de esta familia, de la cual Campos da detallada información y documentos. Por lo que uniendo ficción con realidad tenemos al hidalgo campomontieleño don Alonso Quijano. Sin embargo, su paisano don Fernán Ballesteros de Saavedra, patriarca de su linaje en Villanueva de los Infantes, gobernación del Campo de Montiel y sus hijos Juan, Fernando y Alonso tuvieron que emplear tiempo y dinero reivindicando su hidalguía en los tribunales, generando una documentación que se recoge en el apéndice y en la bibliografía de este estudio de Javier Campos, y el apéndice documental de Laureano Manrique. Publicado por el R.C.U- Escorial Mª Cristina, de la Colección del Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas.


29/04/2015 | Mª Angeles Jiménez García
 
     
 
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