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“Símbolos de Victoria en la obra de Gregorio Prieto”
Olivo y Laurel


El Olivo y el Laurel son, dentro de la flora utilizada por Gregorio Prieto en su obra, dos temas recurrentes que hacen continua alusión al tema de la victoria, de la fecundidad, del tiempo y de la paz.
Tanto el Olivo como el Laurel, aparecen continua y repetidamente a lo largo de toda la obra de nuestro pintor, bien con connotaciones simbólicas especificas, bien como árboles, cuya simbologia se adentra en la obra de Gregorio, al mismo tiempo que su significado mitológico formaría parte de su vida.
No olvidemos que el árbol como tal, posee unas connotaciones simbólicas que entroncan con el significado de la vida y de la voluntad, porque el árbol es capaz de superar las más duras pruebas de ese “ser” superior que se encuentra en lo más profundo de cada uno de nosotros y que lucha constantemente por salir a la luz, a pesar de todas las trabas que se le ponen.
La vegetación en general, es la base de la mayor parte de la obra de Gregorio Prieto, es el “condimento” básico del dibujo o del cuadro del pintor, aunque después este, busque la repetición de otras especies o “condimentos específicos”, cuya simbologia forme parte de su vida; de esta forma, en este articulo hemos elegido el tema del olivo y del laurel, dos árboles cuya simbologia entronca perfectamente con la vida de Gregorio.
A través de su vida y de su obra, Gregorio nos manifestó su fe y su concepto de religiosidad y precisamente como diría M. Eliade, “es la visión religiosa de la vida, lo que permite descifrar en el ritmo de la vegetación, otras significaciones y en primer lugar ideas de regeneración, de eterna juventud, de salud, de inmortalidad…” conceptos todos entroncados con la vida y con la obra de Gregorio.

Laurel

El árbol del Laurel desde hace siglos es el símbolo de la “Victoria”. Ya en tiempos del legendario imperio romano, sus emperadores eran coronados con coronas de Laurel como símbolos de sus victorias y anteriormente, en la antigua Grecia, los ganadores de las Olimpiadas también eran agraciados con este distintivo.
El origen de este simbolismo se encuentra en la mitología clásica de la Antigua Grecia, concretamente en un mito en el que Cupido, Apolo y Dafne son los protagonistas:
Apolo (dios griego de la poesía y la belleza…), quiso competir con Cupido (dios del amor), en el arte de lanzar flechas; este enfurecido, lanzó a Apolo una flecha de oro (flecha del enamoramiento…), al ser herido por ella, se enamoraría inmediatamente de Dafne (una bella ninfa), quien a su vez fue herida por Cupido con una flecha de plomo (flecha del “rechazo”); Dafne perseguida por Apolo, correría para huir de él hasta agotar sus fuerzas y pidiendo ayuda a su madre, esta decidió convertir a su bella hija en un Laurel.
Cuando Apolo alcanzó a Dafne, ya se había convertido en un árbol. Apolo abrazado a el, lloró amargamente y dijo:
“Puesto que no puedes ser mi esposa, serás mi árbol predilecto y tus hojas siempre verdes, coronaran las cabezas de las gentes en señal de Victoria”
De esta forma vemos como Gregorio, conocedor de la mitología clásica, introduce esta planta en muchas de sus obras y retratos, sobre todo en los de García Lorca, a quien siempre asociaría con el Laurel, como símbolo y señal de personaje “laureado”, por la validez de su obra, de su vida y como símbolo de personaje tocado o herido por la “flecha de oro” del amor, aunque fuese un amor difícilmente expresado, incomprendido y no sabemos hasta que punto, correspondido.

Olivo

Junto con el Laurel encontramos la representación del Olivo y de sus hojas, a través del cual, Gregorio nos desvela los símbolos y conceptos que constituyeron el motor de su existencia.
Este árbol posee una gran riqueza simbólica, que en todos los países europeos y orientales reviste semejantes significaciones:
En Roma estaba consagrado a Júpiter (protector de la justicia y de la verdad) y a Minerva (diosa de la sabiduría, de la pureza y de la razón).
En Grecia estaba consagrado a Atenea, ya que el primer olivo nació de una disputa entre Atenea y Poseidón y se conservaba como un tesoro detrás del Erecteión (templo jónico situado en la Acrópolis de Atenas y en cuya cara oeste se encontraba el “olivo sagrado”).
Al estar consagrado a Atenea, participa de los valores simbólicos atribuidos a esta (sabiduría, estrategia, guerra justa, etc).

En el Japón el olivo simboliza la Victoria.

En las tradiciones Judeo-cristianas, el olivo es el símbolo de la paz (al final del diluvio la paloma de Noé trae una rama de olivo en el pico).
En el Islam el olivo es el árbol central, el eje del mundo, símbolo del hombre universal, del profeta.
Existe un hermoso versículo del Coram (24-35), en el que se relaciona al olivo con la “luz universal”:
“Allah es la luz de los cielos y la tierra… una lámpara que arde gracias al aceite de un árbol bendecido, de un olivo que no es de Oriente ni de Occidente, inflamándose sin necesidad siquiera de que el fuego la toque. Y es luz sobre luz”.

Otra interpretación de la simbologia de este árbol, lo identifica con el “paraíso de los elegidos”, de aquí el que Gregorio lo eligiese como uno de los elementos más repetidos en sus obras, ya que él se consideraba así mismo, como un “elegido” y como tal, hizo suyos los conceptos simbólicos de este árbol:
• Inmortalidad: porque vive, da fruto y se renueva a lo largo del tiempo.
• Paz y reconciliación: para Noé supuso el signo de la alianza entre la naturaleza y el hombre, al ser el olivo el árbol que no fue dañado por el diluvio; la paloma con la rama de olivo en el pico, ha quedado como símbolo de tal hecho y este tema fue elegido por Gregorio Prieto en muchas de sus obras, especialmente en las ilustraciones de la Biblia.
• Resurrección y Esperanza: Después de que la Acrópolis de Atenas y su “olivo sagrado” fueran incendiados, solo el olivo del Erecteión quedó con vida entre las ruinas de la ciudad.
• Fuerza: Es un árbol capaz de resistir las más duras condiciones y adversidades como fue, según él, la vida de Gregorio.
• Sabiduría y Virginidad: Tomó los atributos de la diosa Atenea.
• Fertilidad: Los descendientes de los dioses, nacían bajo los olivos.
• Victoria: Las coronas y ramos de Olivo, junto con los del Laurel, eran el símbolo de Victoria, tanto para héroes como para poetas, sabios y vencedores de los juegos olímpicos.
Con todo lo aquí expuesto, hemos querido ilustrar el como y el porqué Gregorio Prieto eligió los temas del Olivo y el Laurel como uno de los temas más recurrentes en su obra; nada en la obra de este pintor, ni el más mínimo detalle está elegido al azar, todo tiene su porqué y siendo una persona de animo conversador y abundante palabra, su obra está plenamente plagada de símbolos, como si de una larga y densa conversación se tratase.





02/11/2006 | Teresa Hernández
 
     
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