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Oficios extinguidos en Valdepeñas " La carretería"



El oficio de carretero viene desde muy antiguo, prácticamente desde que se inventó la rueda. En 1497 los Reyes Católicos crearon una institución compuesta por una Asociación donde tenían cabida todos los carreteros que realizaban este noble oficio en España. "Cabaña Real de Carreteros, Trajineros, Cabañiles y sus derramas". Era una Asociación, Hermandad o Gremio formado por todos los carreteros que en España se dedicaban a la construcción de estos vehículos y al trasiego de personas, animales o cosas, mediante carros, galeras, tartanas, diligencias, etc., de forma privada o particular. Más tarde el Rey Carlos IV en 1792, reconoció un privilegio para la comarca de los Pinares (Soria).

LAS CARRETERÍAS EN VALDEPEÑAS
En la Mancha como en otras partes, también había carreteros en varias ciudades y villas.
Los primeros datos que obran en nuestro poder de carreterías en Valdepeñas, como taller de construcción de carros y carruajes es la de Ambrosio Sánchez-Ballesteros Abad (El Alcubillero) creada en 1879, según consta en documentos adscritos a esta crónica. Estaba situada en la calle de las Cruces, 10, hoy 14, con salida de puerta trasera a la calle de la Esperanza. En ella se construían todo tipo de carros, galeras, tartanas etc. Estaba compuesta por Ambrosio y sus nueve hijos e hija, Gabriel, José, Aurelio, Ángel, Antonio, Pablo, Anselmo, Valentín y Antonia. .
Otra carretería que según uno de sus descendientes, Antonio Piña, nos comentaba que sus ancestros, comenzaron con los talleres como fabricantes de carruajes y a la par y como complemento un taller de herrería a últimos del siglo XIX, con el nombre de Juan de Dios Piña Jiménez en compañía de sus tres hijos: Benito, José y Juan de Dios, éste último como herrero. La sede primera estuvo ubicada en la calle de la Esperanza en el número 7. Posteriormente hubo un traslado a la calle de las Cruces en el número 9. Dicho negocio estuvo en marcha hasta 1965, donde se impuso otros medios de locomoción.

En el libro “Anuario General de España” de varios autores: Bailly-Baillere-Riera. Tomo I. Ed. Madrid-Álava-A Coruña, 1918 Pág.2706. Aparte del fabricante de carros y carruajes como Ambrosio Sánchez-Ballesteros-Abad, aparecen registradas las siguientes, empresas: Vicente Caminero, Vicente Galán, Manuel Gigante, Tomás Hervás en la calle de la Calera, después se llamó La Fábrica y actualmente de Tomás de Antequera; más Inocente Hurtado en la calle San Marcos, José María Hurtado y Cornejo en calle de Caldereros, Vicente Marqués, Gregorio Merlo en Calle Virgen y Prudencio Sánchez. Concretamente en Valdepeñas a principios del siglo XX existían al menos 12 carreterías aproximadamente, como fabricantes de varios tipos de carros y también “hay industrias de aserrar maderas” según la Enciclopedia Universal Ilustrada, Europea-Americana, Ed. Espasa Calpe, S. A. 1986. Pág. 485. También existían otros talleres de reparación de estos vehículos. Sin embargo a medida que fue avanzando el siglo, fueron disminuyendo.

En 1932 aquel taller de carruajes de Ambrosio Sánchez-Ballesteros Abad, según consta en facturas de la época, pasó a su hijo Ángel y parte de los hermanos hasta 1936, que fue cerrado el taller y absorbido por las (Colectividades de la Industria) por el gobierno de la República (Comités del Frente Popular) para llevarse a Ángel Sánchez-Ballesteros Carrasco hijo como maestro a la FACTORÍA (Agrupación de carreteros) especie de cercado que el Ayuntamiento tenía en la calle Torrecillas cerca de donde estuvieron ubicadas las Bodegas Vacos-Navarras. En estos talleres se realizaban todos aquellos trabajos destinados para abastecer al frente.
Al finalizar la contienda española en 1939 fueron cayendo en desuso las carterías y empezaron a desaparecer.
En 1950 aún estaban enclavadas en el municipio 10 carreterías. Una en la calle de la Virgen al lado de la desaparecida panadería Ciudad, justo al lado de La Veguilla, bajo el maestro Adrián Merlo “Los Adrianos”. La segunda en la calle de las Escuelas en el número 4, detrás de la Iglesia de La Asunción, llevada por León Marqués. La tercera en la calle travesía de San Marcos, 4, regentada por Bartolo. La cuarta en la calle del Seis de Junio esquina a La Veguilla, de los hermanos Antonio y Joaquín Caro-Patón. La quinta, de Marcelino, sita en la calle de José Ramón Osorio, en el número 9 aproximadamente, donde luego sería el almacén de maderas de Eladio Noguerol y más tarde de Agustín Lameiras Vázquez, hoy comercio Hidrofil... La sexta en la calle Constitución confrontando con la calle de la Princesa, la cual no hemos tenido información de ella, aunque la regentaban dos señoras, sabemos que posteriormente fue una cubería. La séptima la de “Abdón el Carretero” en la calle Bonilla 36, hoy casa del escultor José Lillo Galiani. La octava la de Caminero en la calle de José Ramón Osorio, 12. La novena la carretería de Alfonso Lillo Merino, primero en la calle Triana y posteriormente en la calle José Ramón Osorio y la décima la de Francisco García Sánchez en Bataneros 25.

La carretería de Alfonso Lillo Merino (Carrizosa, CR, 1921- Valdepeñas, CR, 1993) Alfonso Lillo, era un artesano con el oficio aprendido en un taller de Carrizosa, donde se construían todo tipo de carruajes y también cajas de difuntos. Se instaló en Valdepeñas como oficial en el taller de Marcelino. Después del Servicio Militar, al principio de la década de 1940, aproximadamente, abrió un taller de carretería en la calle Triana de la Ciudad del Vino, en la que trabajaban dos oficiales. Más tarde en 1968 se trasladó a la calle José Ramón Osorio número 58, con un cambio en la especialidad hacia la carpintería, por la decadencia del oficio de carretero, debido a los nuevos medios de locomoción, donde estuvo trabajando con algunos de sus descendientes hasta su jubilación en 1986.

Francisco García Sánchez, (Valdepeñas 1920- 2018) fue carretero en principio por los cuatro costados. Comenzó a trabajar de aprendiz con 9 años en el taller de la calle del Infante hoy Constitución, mencionada anteriormente, para más tarde trasladarse a la de Antonio y Joaquín en la calle del Seis de Junio y terminar de aprender el oficio en el taller de Marcelino, instalado como mencionaba anteriormente en la calle de José Ramón Osorio, en el número 10.
Viéndose Francisco García con el suficiente oficio aprendido para abrir su propio negocio, optó en 1948 a la edad de 28 años por abrir al público el suyo de carretería en la calle de Bataneros número 25, hoy 29, con un oficial Juan Álvarez, incorporándose después en los últimos años de la década de los 70 sus hijos Juan Pedro y Francisco, cuando ya había decaído bastante el oficio y se imponía la carpintería como medio para subsistir. Como carretería netamente resistió hasta aproximadamente 1965, que tuvieron que cambiar a carpintería en general, dados los nuevos medios de transporte de locomoción, tractores y vehículos pesados, tanto agrícolas rurales, como de transporte de mercancías y de personas.
Según le informaron a este cronista Juan Pedro y Francisco García, hijos de un gran carretero convertido posteriormente en carpintero como fue su padre Francisco García, fallecido recientemente, instalados en el mismo taller de la calle Bataneros, hoy 29, y dedicados íntegramente a la carpintería, tuvieron la amabilidad de informarme, de la actividad de su ancestro que hasta los años sesenta, construía de madera bien de olmo, encina y menos de pino, herramientas como aperos de labranza, yugos, arados y de más volumen vehículos como, carros de varas grandes, para una mula; carro-lanza para dos mulas; galera para dos o cuatro mulas con 4 ruedas pequeñas y grandes; tartanas, jardineras, carretón de una mula o caballo para trasladar las cubas, compuesto de un carro sin estructura central, es decir hueco y recogido por un puente de madera mixto, con dos cadenas en el centro una delante y otra detrás llevadas a un eje mediante manivela que subía y bajaba a los toneles, pero también diligencias de encargo al estilo Far west (viejo oeste americano) para utilizarlo en el cine del llamado “Hollywood Europeo de Tabernas” (Almería) terminado de decoración, tapizado y entelado en su interior, como son este tipo de vehículos totalmente. Fue tanto el impacto por su elegancia, que antes de llevarlo a la ciudad andaluza, lo pasearon por las calles de la Ciudad del Vino. Lástima que no guarden fotografías de tal vehículo, ya que se han extraviado. Sin embargo agregamos una fotografía de una diligencia, que según Juan Pedro y Francisco García es la más parecida n la construida por su antecesor. Dicha fotografía ha sido extraída del Museo de Carruajes y Diligencias de Almería


ENRIQUE PEDRERO MUÑOZ
Doctor en Bellas Artes. Investigador

01/08/2019 | ENRIQUE PEDRERO MUÑOZ (Doctor en Bellas Artes. Investigador)
 
     
 
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