http://www.corcovo.com/
    jaraiz.net  |  Noticias  |  Valdepeñas
 
 
  Portada  
  Noticias  
      Valdepeñas  
      Manzanares  
      Comarca  
      Cultura  
      Deportes  
      Opinión  
      El Comentario  
      Provincia/Región  
  El comentario  
  Emprendedores  
  Encuestas  
  Enlaces  
  Contacto  
  Crónicas Plenarias  
 
Juan Alcaide ¿cómo aconteció su muerte? (VI)
Hoy, 12 de julio, 67 aniversario de la muerte del poeta


La tristeza siempre rondó el alma de Juan Alcaide; a pesar de infundir siempre en sus amigos y discípulos serenidad, entusiasmo y esperanza; la guerra, el proceso de depuración posterior al que fue sometido, los desengaños amorosos, o la separación definitiva de su ahijada M.ª del Mar, a la que amó con locura, fueron ensombreciendo cada vez más su alma. Para colmo enferma de tuberculosis, se despreocupa de sí mismo, aunque su madre y su madrina lo cuidan con mimo. Los doctores Huertas y Megía Cruz intentan poner remedio, pero todo es inútil. La enfermedad viene actuando desde muy atrás y cuando se le intenta combatir a fondo, ya no tiene solución.
Este 12 de julio se han cumplido 67 años que estamos los valdepeñeros indefensos ante la pérdida de nuestra voz poética más señera. Juan Alcaide quiso dejarnos además de la nostalgia de su ausencia, la perpetuidad de su inspiración. Un día de julio muchos aprendieron la valía del poeta y fue precisamente en ese día de julio cuando atormentados por la noticia de su muerte muchos lectores van a refugiar su pena en la obra del poeta. Como un Cid de la poesía, ganaba su mejor batalla y demostraba a los escépticos la magnitud de su obra.
Juan Alcaide se va despidiendo poco a poco de amigos y discípulos desde muchos meses antes a su fallecimiento. Y así el 19 de abril del año de su desaparición llama a los tres adolescentes, integrantes junto con el maestro de la tertulia SanBorce, Julián Pérez Rico, Juan Lopez Trujillo y Antonio Sánchez Ruiz, para hacerles entrega de una cartulina manuscrita de su puño y letra en la que decía:

Ahora, lo que se queda sin decir. La palabra
Octava, que Dios dijo… y no oyó nadie.
El llanto sin pañuelo.
El latido sin aire.
¡Todo lo que se comerá después la tierra,
cuando dice a comer eternidades!

+Adiós…

Y esta despedida que fue en abril, tuvo otra todavía más cercana al día del fatal desenlace, fue dos o tres días antes, no lo recuerdan los convocados. Cuando estaban jugando en el patio de la bodega de Julián Hervás, va a buscarlos Antonio Sánchez Ruiz y les dice,
-Juan, quiere veros.
En su alcoba sólo se oía el rumor de la muerte que corroía su pecho. Se sientan a su lado, les coge la mano y uno a uno los besa en la frente. No hubo más, sólo el sabor amargo de las lágrimas.
En los últimos días una aparente mejoría hizo abrigar esperanzas de que el peligro había pasado lo que le permitió levantarse de la cama. El día antes a su muerte estuvo conversando con amigos, conversación que se prolongó bastante por ese afán suyo de cultivar la amistad.
La muerte le llegó tranquila, igual de tranquila que había sido su vida. Un colapso al corazón le dejo sin sentido, dando la apariencia de que dormía, de tal forma que hasta pasados unos diez minutos no se comprobó que había entregado su alma a Dios. El cadáver amortajado con el hábito de San Francisco, fue velado durante toda la noche por familiares, amigos y discípulos.
A primeras horas de la noche llegó el alcalde de Puerto Lápice, para hacer entrega de un pergamino con el nombramiento del poeta como hijo adoptivo de aquella población.
EL ENTIERRO
Durante todo el día siguiente continúo el desfile de publico por la casa. Autoridades, amigos de Ciudad Real e incluso Gregorio Prieto que vino expresamente desde Londres en avión. Al atardecer, en hombros de amigos y discípulos, cruzó las calles de Valdepeñas, en dirección a la iglesia de la Asunción, entre un silencio que producía escalofríos. Una muchedumbre llenaba aceras y balcones. Era el testimonio de cariño popular hacía un gran hombre. Hubo una presidencia oficial formada por el alcalde de Valdepeñas, el de Puerto Lapice, el delegado local del Movimiento, delegado provincial de Educación etc.
Y es que el último año de su vida su figura humana y poética se agiganta, su prestigio aumenta, sobre todo en las los pueblos de la tierra manchega. Estos son algunos de los homenajes y adhesiones que se le tributan y que coinciden con sus bodas de plata con la poesía, pues es en diciembre de 1926 cuando publica en Ideal Revista su primer poema titulado “Los viejos lloran”.
-El Instituto de Estudios Manchegos le acoge entre sus miembros.
-El ayuntamiento de Valdepeñas le nombra hijo predilecto de la ciudad, nombramiento que lleva aparejada la publicación de su libro Jaraiz.
-El ayuntamiento de Puerto Lápice donde fue profesor, le nombra hijo adoptivo.
-La tertulia La Casilla a la que el poeta perteneció, también le rinde homenaje.
-En el primer aniversario de su muerte, se le rinde un homenaje público recitando poemas de su obra, ante su propia tumba.
Yo me imagino a Juan Alcaide dando un aldabonazo en las puertas del cielo; a la primera llamada le han sido franqueados los portalones celestiales. Los ángeles han visto callar al hijo que adoró a su madre, al amigo que amó a sus amigos y al poeta que honró la tierra que le ofreció su primer rayo de sol. Humilde con su hábito franciscano, estará a estas horas describiendo la señoría de su amada Valdepeñas.


07/12/2018 | Tomás López Fernández-Sacristán
 
     
 
sepulturajuanalcaide.jpg
 
joroba.es | programacion web